Revisión del coche antes del invierno en España: distintas regiones, distintas tareas
Aprende cómo adaptar el mantenimiento de tu coche al invierno según tu región y el tipo de clima.

Conviene pensar en la preparación para el invierno ya en septiembre. De lo contrario, las primeras heladas, lluvias o nieblas húmedas pueden pillarte desprevenido: el motor no arrancará por culpa de una batería débil, las cerraduras se congelarán, los cristales se empañarán y unos neumáticos inadecuados convertirán un trayecto rutinario en un riesgo. Sin embargo, el invierno en España no es igual en todas partes. En las regiones del norte y en la sierra los conductores se enfrentan a heladas, lluvias y nieve, mientras que en el sur el principal problema es la humedad, la niebla y los cambios de temperatura. Por eso, una instrucción universal no sirve. Para pasar la temporada sin sorpresas hace falta un plan mantenimiento vehiculos flexible: una revisión del coche adaptada al clima.
¿Qué revisiones hay que hacerle al coche, sin importar la región?
Muchas cosas son igual de importantes en la sierra y en la costa. Forman la base de una tabla mantenimiento coche que conviene usar cada temporada, independientemente de dónde vivas.
- Batería y sistema eléctrico. Antes del invierno la batería siempre pierde parte de su capacidad. Da igual el clima: comprobar la carga y limpiar los bornes es una parte obligatoria del mantenimiento del coche.
- Líquido refrigerante. El anticongelante debe estar fresco y con la concentración adecuada. El líquido viejo pierde propiedades protectoras: el motor puede sobrecalentarse incluso en invierno y, con heladas, llegar a congelarse.
- Sistema de frenos. Pastillas y discos se desgastan peligrosamente en cualquier clima. Antes de la temporada hay que comprobar el grosor de las pastillas, el estado de los discos y el funcionamiento del freno de mano o EPB.
- Neumáticos. No todos necesitan cambiarlos por neumáticos de invierno, pero la revisión es obligatoria: la profundidad del dibujo debe ser al menos de 3 mm, y en frío y humedad es más seguro tener unos 4 mm.
- Escobillas y líquido limpiaparabrisas. Las escobillas gastadas dejan vetas y zonas ciegas. En verano es molesto, en invierno es un riesgo real. Conviene llenar el depósito con un líquido que no se congele y que pueda con sal y suciedad.
- Luces y visibilidad. Hay que comprobar los faros, la regulación, el funcionamiento del desempañador de lunas y espejos: todo lo que asegura visibilidad tras la puesta de sol y en mal tiempo.
- Carrocería y juntas. Limpiar y lubricar cerraduras, tratar las juntas con silicona y lavar pasos de rueda y bajos: es la mejor prevención contra la congelación y la corrosión, no solo por la nieve, también por la lluvia.
Norte y sierra
Aquí el invierno es más duro: temperaturas bajo cero, nieve, carreteras heladas y sal constante en el asfalto. Todo esto exige más al coche, así que la revisión básica no basta. A la lista se añaden varios puntos:
- Arranque en frío. En diésel se comprueban las bujías de incandescencia y el relé; en coches de gasolina, las bujías y bobinas de encendido. En invierno, con heladas, de estas piezas depende si el motor arranca o no.
- Líquido limpiaparabrisas. En climas suaves vale uno normal, pero en el norte se necesita uno anticongelante con protección hasta –20 °C o más.
- Equipo de reserva. Cadenas para nieve, pala, guantes de abrigo, linterna: siempre es útil llevarlo en el maletero.
- Sistema de calefacción y desempañado. En el sur es una cuestión de comodidad; en clima frío, de seguridad, porque sin aire caliente y desempañado la visibilidad desaparece en minutos.
Sur y costa
Aquí las temperaturas rara vez bajan de cero, pero la humedad alta y el aire marino no dejan relajarse. Los cristales se cubren de vaho en cuestión de minutos y la sal en el aire acelera la corrosión de la carrocería y daña los contactos eléctricos. Por eso en las regiones del sur se presta especial atención al microclima interior y a la protección contra la corrosión. Este enfoque hace que el mantenimiento del coche se adapte a la costa y alargue de verdad la vida útil del vehículo.
- Filtro de habitáculo y ventilación. Incluso un filtro no del todo gastado conviene cambiarlo antes del invierno para conseguir el aire más seco posible. Y el aire acondicionado debe funcionar bien para ayudar a secar si el filtro no basta.
- Protección contra la corrosión. La humedad y la sal marina aceleran la oxidación, sobre todo en cavidades ocultas. Antes del invierno es importante proteger contactos, juntas y puntos vulnerables con productos anticorrosión. Además, conviene lavar bajos y pasos de rueda con regularidad tras lluvias intensas.
Cómo integrar las revisiones en tu calendario
Incluso el mejor plan mantenimiento vehiculos no sirve si se queda en el papel. Para hacerlo más fácil, conviene dividir la preparación en etapas. En septiembre u octubre, hacer una revisión del coche completa con la lista básica y corregir los puntos débiles. En noviembre, atender a las particularidades de tu región: preparar accesorios de invierno en el norte o tratar contactos y juntas en la costa. Después, seguir una regla simple: cada cuanto revision coche no debe superar dos semanas para los elementos principales (neumáticos, batería, líquidos). Con este ritmo, el invierno pasará tranquilo, sin averías inesperadas ni gastos innecesarios.